Recorrido: 7.1 km

La ruta da comienzo en el municipio de Alcublas (Valencia) entre las calles San Antonio y virgen del Pilar. A escasos metros de la salida del municipio nos encontraremos con las Ermitas de San Agustín y Santa Bárbara, lugar rodeado de jardines. Continuamos nuestro camino siguiendo las indicaciones amarillas y blancas así como los postes de señalización del PR hasta llegar al siguiente punto de interés; las caleras. No nos detendremos en este punto ya que pasaremos por él a la vuelta y continuamos hasta los ventisqueros.

Tiempo: 2h 5m

Los ventisqueros o neveros son construcciones de piedra cuya finalidad era almacenar la nieve para conservar alimentos y productos perecederos. Alcublas, situada en plena ruta del abastecimiento de nieve a la ciudad de Valencia, contaba con nueve ventisqueros grandes y otros auxiliares, construidos entre los siglos XVII y XIX. A lo largo de esta senda es posible conocer algunas de estas construcciones, los pormenores de este comercio de la nieve, sus repercusiones en la sociedad tradicional e incluso su relación con horchaterías de Valencia como son El Siglo, El Collado o Santa Catalina. Continuamos nuestro recorrido hasta la cueva Sabuquera, una extensa sima utilizada tiempos atrás como nevero, su profundidad y humedad han creado un microclima en el que se han desarrollado plantas más comunes es bosques más húmedos y donde destaca por su frondosidad y tamaño la presencia de la flámula.

DIFICULTAD: MEDIA

La cueva Sabuquera es el punto en el que daremos la vuelta y desharemos lo andado hasta llegar de nuevo a las primeras caleras donde siguiendo el track llegaremos hasta la Balsa Silvestre. Esta balsa es uno de los entornos en los que vive el Gallipato, (Pleurodeles waltl) el mayor anfibio urodelo de Europa, un tritón que puede llegar a alcanzar los 30 cm de longitud, de los que aproximadamente la mitad corresponden a la cola. Se encuadra en la familia Salamandridae, la misma que la salamandra común y la mayoría de los urodelos europeos. Desde la Balsa Silvestre continuaremos nuestra vuelta hacia Alcublas desde donde emprenderemos la subida hacia el Cerro de los Molinos a 903 m de altitud. Desde aquí obtendremos una espectacular panorámica del municipio. Los dos molinos que encontramos en el cerro estaban destinados a la molienda de harina, fueron construidos entorno al siglo XVII y se utilizaron hasta entrado el siglo XX, llegando a molerse alrededor de 1000 Kg de ceral diario.