El acueducto de la Peña Cortada es una infraestructura hidráulica de gran valor histórico, declarada y protegida como BIC (Bien de Interés Cultural). Aunque algunos autores han llegado a especular sobre su origen musulmán, la mayoría de historiadores retrotrae su construcción a época romana (s. II-I a.C.). La longitud exacta del mismo es bastante incierta, pues, aunque se sabe que el agua conducida por este acueducto provenía de El Azud de Tuéjar, no se sabe a ciencia cierta si su destino final era Villar del Arzobispo, Llíria o incluso Sagunto, siendo la segunda opción la de mayor aceptación. Considerado el tercer acueducto romano más importante de la Península Ibérica, los elementos que mejor se conservan son, además del mencionado azud, el puente del Arco y La Cantera en Chelva y los puentes de la Rambla de Alcotas y del Barranco de la Cueva del Gato en Calles. Este último es sin duda el más valioso de todos ellos desde el punto de vista arquitectónico.

Su buen estado de conservación junto al entorno sumamente agreste en el que se ubica hace que la visión de este puente sea realmente impactante. Sus 36 metros de longitud permitían conducir el agua salvando el encajado Barranco de la Cueva del Gato, para lo cual se tuvo que elevar más de 30 metros sobre el lecho del mismo. Los sillares que forman la base del puente están cimentados sobre la misma peña viva del barranco, sobre los que se elevan tres arcos de medio punto. Los bloques de piedra utilizados para su construcción fueron extraídos de la misma montaña colindante al barranco gracias a la técnica romana opus quadratum. Esta vertical cantera es la Peña Cortada, que da nombre a todo el acueducto. Se puede visitar desde Calles a través del sendero PR-92 que también permite conocer la Torre de Castro, el corral del Tío Celestín, el aprisco de Gorritín, el singular lecho de la Rambla de Alcotas o la Torrecilla de Chelva.

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